22 jun 2013

Mt Fuji, patrimonio de la UNESCO

El monte Fuji ha sido declarado patrimonio de la humanidad. Buen momento para rememorar. Una montaña, cómo decirlo... muy especial. Es difícil describirlo; pero el haber subido a su cima, en solitario y en completa soledad han hecho que el vínculo que tengo con esta montaña sea algo único, que casi roza lo místico. Según la UNESCO:

Fujisan, Sacred Place and Source of Artistic Inspiration (Japan)

The beauty of the solitary, often snow-capped, stratovolcano, known around the world as Mount Fuji, rising above villages and tree-fringed sea and lakes has long inspired artists and poets and been the object of pilgrimages. Its representation in Japanese art goes back to the 11th century but 19th century wood block prints have made Fujisan become an internationally recognized icon of Japan and have had a deep impact on the development of Western art. The inscribed property consists of 25 sites which reflect the essence of Fujisan’s sacred landscape. In the 12th century, Fujisan became the centre of training for ascetic Buddhism, which included Shinto elements. On the upper 1,500-metre tier of the 3,776m mountain, pilgrim routes and crater shrines have been inscribed alongside sites around the base of the mountain including Sengen-jinja shrines, Oshi lodging houses, and natural volcanic features such as lava tree moulds, lakes, springs and waterfalls, which are revered as sacred.

Traducción libre:

Fujisan, lugar sagrado y fuente de inspiración artística.

La belleza del solitario y a menudo nevado estratovolcán, conocido mundialmente como Monte Fuji ha inspirado desde siempre a tanto artistas como poetas a la vez que ha sido objeto de peregrinajes. Aunque su representación en el arte japonés se remonta al s.XI, las famosas pinturas de Hokusai en el s.XIX hicieron del Monte Fuji un icono conocido internacionalmente. La inscripción como Patrimonio de la Humanidad consiste en 25 lugares que reflejan la esencia del paisaje sagrado del Fuji san. Debido a que en el s.XII, el Fuji san era el lugar más importante donde practicar el budismo ascético (el cual incluía elementos del sintoísmo) se han incluido rutas de peregrinación y santuarios situados en los 1500m superiores de la montaña, junto a lugares alrededor de la base entre los que se incluyen el santuario de Sengen-jinja, las hospederías de Oshi y elementos naturales como formaciones de lava, lagos, manantiales y cascadas.

- Algunas fotos nuestras.
- Subida en invierno hasta la mitad con Rakel. Un día de montaña inolvidable.
- Subida en solitario hasta la cima en abril. No se lo digáis a nadie, la montaña estaba cerrada(??).

- Rakel, en la cima de su carrera ;) subió también:

Rakel climbs Mt.Fuji from specialkil on Vimeo.

16 jun 2013

[CZ]

Noche cerrada mientas conduzco por Kolín, una pequeña ciudad en el centro de la República Checa. Llevo un Skoda Fabia, por eso de integrarme con los lugareños. No hay ni un alma por las calles. Ni peatones ni ningún otro coche. Llueve. Los pocos semáforos que hay están todos en ámbar intermitente. Parece que todo el mundo se ha esfumado. Ni siquiera un borrachín o un gato rebuscando en la basura. Yo me creo que estoy en una especie de Mecanoscrit del segon origen checo. Pero yo ni soy virgen y morena ni vengo del huerto con una cestita. En realidad la gente está en sus apartamentos, en esos edificios que nos gusta describir con tono condescendiente como panales de abejas o soviéticos.

Voy cruzando calles empecinado en no parecer un conductor muy despistado aunque no haya ni un cristo. Cuando de repente, suena "WOOOOOAAUUUUW!" una inequívoca sirena y unas luces azules detrás mío. Ya la he cagado, seguro que me he saltado un semáforo o algo. Me echo a un lado. El coche de la poli se para detrás mío. Me pregunto cuál será el protocolo a seguir cuando "te paran" en este país. Estúpidas imágenes me vienen a la cabeza: manos sobre el volante, saque la documentación muuy despacito, las manos donde yo pueda verlas, donuts, cafés que se desparraman derraman sobre el salpicadero, un billete de estos y nos olvidamos de todo agente?

Bajo la ventanilla. El policía no parece tal. Gafas de pasta, barbilampiño, apenas veinte años, se parece a Harry Potter. En un perfecto checo me suelta algo que no entiendo a pesar de poner mi mejor oído. Qué puede haberme dicho? Tampoco hay tantas opciones: a)quiere los papeles b)me está diciendo lo que acabo de hacer mal c)quiere ir al castillo ese donde juegan a pelota montados en escobas voladoras? Yo decido hacerme el guiri, que tan buenos resultados da siempre: Prosín(sic), eeeh… neluvím(sic) ceska(sic), anglisky(sic)? (Por bavor, mi no hablal checa, englés?). Y ahora la cara de mi amigo Harry es todo un poema. Ese poema que dice: mecagoenlaputa, me tienen aquí parando coches y va y me toca a mí el guiri. Compañero aparece en escena. Harry mira a compañero con sorna, con esa cara de decir: y ahora qué hacemos? Compañero le devuelve la mirada a Harry y se encoje de hombros: joder a mí qué me cuentas, yo tampoco hablo inglés. No median palabra. Yo asisto al cruce de miradas desde dentro del coche, esperando a ver cómo se resuelve la cosa. Pero no son capaces de reaccionar. (Yo aún no lo sé pero la sargento está detrás, sentada en el coche patrulla y los dos pipiolos no se atreven a volver a preguntarle qué hacen no les vaya a correr a gorrazos).

Decido tomar la iniciativa, que con la ventanilla bajada me estoy mojando. Saco el carnet de conducir. Harry lo examina: es del tamaño de una tarjeta, un poco rosita, con la bandera de Europa arriba a la izquierda. En el centro del círculo de estrellitas pone "UK". El tipo de la foto no tiene barba. Se lo pasa a compañero con cara de duda, como queriendo decir: tú que opinas? Una segunda opinión como con los médicos.

A estas alturas el chaval ya me cae simpático. Para terminar de liarla le saco también el DNI, orgullo patrio. Mira este soy yo, ves? Harry examina el DNI: es del tamaño de una tarjeta, tiene colorines, arriba a la izquierda pone "ESPAÑA". El tipo de la foto tiene barba, como el guiri este. A estas alturas siento que debo dar alguna explicación: señalo el carné de conducir: angličký, señalo el DNI: espaniolska(sic) (literalmente: "en espaniolo"). Jodeeer, de aquí al calabozo fijo.

Harry se arranca con el inglés por fin, o eso creo, porque solo acierto a entender "car". Bien, vamos bien. Pero yo que soy muy lerdo respondo con un: rental rental, rental car. Sigue nuestra conversación: dokument? Hombre, pues haber empezado usted por ahí señor agente. Rebusco en la guantera. Tras un rápido vistazo los papeles parecen estar en regla. Que pase usted una buena noche. Harry y yo ya somos amigos. Dekuju, na shledanou! (Gracias, adiós!).

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Dentro de dos semanas dejaremos el Reino Unido después de un año y medio, tal y como estaba planeado. Esta era nuestra segunda visita a la isla y la verdad es que ha pasado rapidísimo. Lo echaré de menos. A partir del mes de julio podréis encontrarme en las calles de Praga, quizás dando explicaciones a algún joven policía.


3 dic 2012

Paseos por Derbyshire: Los narrowboats

Una de las cosas que más me gusta del Reino Unido es lo peculiar de sus costumbres y tradiciones, bastante separadas a veces de la Europa continental. Las tazas de té, el roast beef/pork/turkey de los domingos, los taxis, fish and chips, el sarcasmo... en fin, la lista es extensa. Pero hoy quiero hablar de algo casi desconocido más allá de la isla. Por lo menos es algo que estoy seguro que no se conoce en España: los narrowboats.

Como su nombre indica los narrowboats son unas embarcaciones que se caracterizan por ser estrechas. Como muchas cosas en este país, tienen su origen en la revolución industrial allá por el siglo XIX. Antes de que se inventara el ferrocarril ya empezaba a haber una red de fábricas e industrias considerable en el centro de Gran Bretaña. Evidentemente se carecía de infraestructuras para transportar mercancías y materias primas de forma eficiente y rápida. Digamos que ese eslabón de la cadena de producción era el "reactivo limitante". Al ser el centro del país una zona poco montañosa, se utilizaba el cauce de los ríos para ese transporte de mercancías. Pronto se construyeron millas y millas de canales y esclusas que, aprovechando el poco desnivel y enlazando unos ríos con otros, se convirtieron en una extensa red que conectaba fábricas, almacenes y puertos marítimos.

Las embarcaciones que se utilizaban eran los narrowboats. La regla dice que de una anchura máxima de 7 pies (2.13m) para permitir la navegación a través de los estrechos canales en ambos sentidos. La longitud máxima es de 70 pies (21m) para permitir el cruce por las esclusas.

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Narrowboats amarrados en el puerto de Shardlow, Derbyshire

Pronto el ferrocarril acabó con el auge de los narrowboats y los canales cayeron en desuso. Pero los canales siguieron siempre ahí. A finales de los años 60, se pensó en restaurarlos. Hoy en día existen más de 2000 millas de canales navegables repartidas por toda Gran Bretaña. Ya no se utilizan para transportar mercancías evidentemente. Sus usos son ahora dos: el narrowboat como forma de vida (algo parecido a esas comunidades de norteamericanos que viven en caravanas) y el narrowboat como opción de vacaciones (algo así como pasar una semana en una casa rural).

Así que el narrowboat de hoy en día es como una caravana flotante. Están los residentes que lo tienen amarrado siempre en el mismo sitio y cuando se hartan se van canal arriba (o abajo) y pasan otra temporada en el otro extremo del país. Y están los que lo alquilan para pasar unos días de turismo y navegación. Lo que lo hace atractivo e interesante como opción de vacaciones es que está al alcance del bolsillo y que "conducirlo" es muy fácil. Se manejan con un timón en la popa. No se necesitan conocimientos previos de navegación ya que los canales son de aguas muy tranquilas y el narrowboat de desplaza a una velocidad máxima de 3 millas por hora (paso ligero a pie). Lo divertido y que requiere un poco más de maña es el cruce de las esclusas. Las esclusas son dobles compuertas que se colocan en el recorrido para compensar el desnivel del terreno. Normalmente es una labor de equipo: uno dirige el narrowboat a través de la exclusa mientras que el compañero va abriendo y cerrando las compuertas desde tierra usando unas manivelas y empujando.

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Un narrowboat cruzando una esclusa

Algunos enlaces interesantes para ampliar información:


Las fotos que acompañan este post las tomé el otro día dando un paseo por The Wharf, un muelle a la altura de Shardlow que hay en el Trent and Mersey canal. Creo que ya sé lo que haré en mis próximas vacaciones.

9 nov 2012

Guayismo para el fin de semana

Suele decirse: "Por fin es viernes". Si tienes que levantarte a las cinco de la mañana para ir a trabajar sábado y domingo, ¿también lo dices? Pues claro que sí. Y el lunes volver a empezar. Y luego dice Rakel que sólo soy capaz de madrugar para ir a la montaña.

Tres perlas para pasar mejor el fin de semana:

  • Jotdown. Otro proyecto de buenismo tipo "orsai" (revista en papel sin publicidad, bajo suscripción y con todo el contenido disponible en la web) pero con buenas y largas entrevistas. Me encantan los retratos en blanco y negro. Lástima que abusen de tanta entrevista a periodistas y gente de los medios. Aunque a veces lo intentan con algún científico.


  • English Russia, todo muy...ruso. Como dicen ellos: интересные истории, фотографии и видео из России.


¿Qué habrá sido de polar inertia?

6 oct 2012

Octubre GR

Me gusta el mes de octubre en granada. Me gusta porque cierra de un portazo el vulgar verano. Me gusta de octubre el frío de la mañana y el de las noches al pasear por la carrera del darro. Encontrar la manga larga esa que rescato del fondo del armario de la cual ni me acordaba para subir a la silla del moro. El poder quitarte esa misma manga durante el día porque te puedes tumbar al sol en el triunfo, por fin, sin achicharrarte; preludio del sol de invierno. Me gusta volver a las clases, a la universidad, al instituto, a la rutina diaria del cebolla palace, patapalo y eshavira. Las calles están animadas de nuevo, la gente ha vuelto, la ciudad ha vuelto; del letargo y zozobra veraniegas.


Sadi bajo grafiti de Sex

4 oct 2012

Les Alpes 2012 - A por el Montblanc de nuevo

Agosto de 2012

En 2010, cuando subimos al Montblanc por primera vez, lo hicimos por la ruta más "fácil", la de Goûter. Pero nuestro plan inicial siempre fue ir por la ruta des trois sommets (o des trois monts). Su dificultad y nuestra falta de experiencia en cumbres alpinas nos hizo cambiar ese plan. La cima por la vía de Goûter fue una gran experiencia pero el gran desafío siempre nos quedó pendiente.

Dos años más tarde, con algunas cumbres más en nuestra mochila, hemos vuelto a Chamonix con el propósito de cumplir ese objetivo pendiente. La ruta des trois monts comienza en el mirador de l'Aiguille du Midi a 3800m desde donde se desciende hasta el refugio des Cosmiques para hacer noche; al día siguiente bien temprano se sube al collado del Montblanc du Tacul, se baja al collado Maudit, se sube al collado del Mont Maudit, se baja al collado de la Brenva y finalmente se sube a la cima del Montblanc. La bajada la haremos por la ruta de Goûter; si podemos de un tirón hasta el tren cremallera y si no, descansaremos en el refugio de Goûter o de Tête Rousse.

Es una ruta muy popular, muy frecuentada en esta época del año. Nos hubiese gustado venir un mes antes pero Pedro y yo sólo hemos podido cuadrar la agenda para esta semana. Me preocupa la avalancha que mató a 9 alpinistas hace unas semanas cuando encaraban el Maudit. Esa parte es la de más dificultad técnica y la que nos hizo cambiar de opinión la última vez.

Rutas de acceso al Montblanc

Consultamos el parte meteorológico emitido tres veces al día, con el fin de encontrar el mejor momento de buen tiempo y mientras tanto hacemos otras cumbres por los alrededores para prepararnos:

[Saltarse la aclimatación e ir directamente al Montblanc por la ruta des trois monts]

10 ago 2012

Les Alpes 2012 - Montblanc par les trois monts (4810m)

9 y 10 de Agosto de 2012
Hemos reservado en el refugio des Cosmiques. Sólo dormir y desayuno (32.50€). La cena nos la llevaremos nosotros. Total, desde l'Aiguille du Midi al refugio apenas hay una hora de camino y casi todo de bajada, por llevar un poco más de peso no pasa nada. Cargamos sobretodo agua, 2 litros cada uno, que en esos sitios, ya se sabe, es bien cara.

Son alrededor de las tres de la tarde, un día de sol y calor en Chamonix cuando nos disponemos a coger el teleférico. No hay mucha cola a estas horas. Pero la cesta va llena, mitad turistas y mitad alpinistas. En los momentos previos a una salida de este tipo estoy, no nervioso, pero algo tenso. La adrenalina ya está corriendo. No más bromas a partir de aquí. Estoy concentrado, no quiero que nada salga mal, pero sé que hay cosas que escapan a mi control. Sé que me la estoy jugando pero hago como que no.

Mientras nos preparamos en el túnel que da salida a la arista, una familia se detiene junto a nosotros y nos pregunta que a dónde vamos. -Al Montblanc- y ellos todos lanzan un "ohhh". El niño nos mira con cara de admiración. Yo pienso en decirle: mira nene, ahora mismo tengo que bajar por esa arista de los cojones por la que no cabe un duro de canto y estoy cagado de miedo pero le voy a echar cojones y no me voy a caer porque si me caigo me mato fijo, ¿lo entiendes? así que menos cara de admiración y algo más de compasión. Pero no le digo nada. Ese crampón, un poco más fuerte, no se vaya a soltar.

En medio de la arista un guía gilipollas con dos clientes subiendo que no se espera a que nosotros bajemos la parte más estrecha.  Frente a frente, a ver quien es el listo que se echa para un lado. "C'est a vous de vous emmerder!" me suelta el cabrón. ¿Por qué esta gente se cree que la montaña es suya? Hay muchas tiendas plantadas en el valle, la tarde es magnífica y el Tacul se ve impresionante desde aquí.

El refugio des Cosmiques (3613m) parece bastante nuevo y es, como siempre en la montaña, muy acogedor. Esta vez vamos a tener cama de verdad y no dormiremos en el frío suelo. Nos sentimos como clientes VIP. El desayuno se servirá en tres turnos diferentes:  a la una, a las tres o a las cinco de la mañana, según cada uno quiera. Nosotros cogemos el de la una. Primero porque prevemos que mañana será un día bastante largo y segundo porque si  alguna de la gente de nuestra habitación se va a levantar a esa hora, no nos va a dejar dormir de todas formas, ¿no?

Puesta de Sol desde el refugio des Cosmiques

A la una de la mañana, es difícil salir del saco, pero a esta altitud, uno no duerme ni descansa lo mismo que a nivel del mar, por lo que tampoco sirve de mucho quedarse más ahí tumbado. Hay noche estrellada y después de una café y un poco de pan, no hace tanto frío como pensaba ahí fuera. Desde aquí, a 3613m, habrá que superar unos 1500m de desnivel acumulado hasta llegar al Montblanc a 4810. Primero encaramos el Tacul. Enseguida me doy cuenta de que las pilas de mi linterna se están agotando y no veo nada. No hay luna. Así que me pego a Pedro todo lo que puedo para poder ver por donde piso (no vayamos a pisar la cuerda como siempre). Al cabo de una hora o así su linterna empieza a flaquear también. Joder, acabamos de empezar y aún quedan horas antes de que se haga de día. La cordada que va delante nuestro avanza a un paso mucho más lento que el nuestro, pero casi sin luz y en mitad de la pendiente es casi imposible adelantarles. Así que vamos charlando y un poco de cachondeo. También rajamos del curro. Cruzamos un par de rimayas sin mucha dificultad y dejamos el serac de la parte de arriba a nuestra izquierda. Parece que este año está más grande. Alcanzamos el collado en hora y media y como premio bebemos un poco de Aquarius :)

Subiendo el Tacul de noche, esperando a la cordada de delante

A partir de aquí el camino desciende suavemente y nos da un respiro. A estas alturas Pedro ha conseguido encontrar las pilas de repuesto que llevaba sin que se le congelen los dedos. ¡Hágase la luz! Pero pronto vuelve la subida, esta vez, para encarar el Maudit (el temido monte maldito). Un grupo de italianos descansa a los pies de un enorme serac; quizás aquí fue donde hubo la avalancha el mes pasado, pienso. Nosotros seguimos; no es un sitio seguro para pararse. De vez en cuando echo la mirada arriba: a lo lejos veo montones de linternas pero no en la habitual hilera que serpentea  montaña arriba. Están esparcidas a lo ancho. Están estáticas. ¿Qué pasa, allí, más arriba? Es imposible saberlo. No se ve nada.

Tras un tiempo más de subida se empiezan a perfilar figuras a lo lejos. Ahora ya lo entiendo: la gente está esperando turno para subir por la zona más difícil de todo el recorrido. Estamos llegando al último tramo de la subida que da acceso al collado del Mont Maudit. Sigue estando completamente oscuro así que sólo puedo describir lo que veo en unos cinco metros a mi alrededor. Nos encontramos junto al resto de cordadas a los pies de una rimaya que se extiende en horizontal unos 10m. Ésta da lugar a una pendiente de hielo de unos 50-55 grados de inclinación. Por lo que hemos leído sabemos que es de una longitud de unos 50m o más, pero es imposible verlo. Hay una cuerda fija por la que suben algunas cordadas. Otras, las que van con guías, esperan a que el guía se encarame primero por alguno de los flancos y les tire una cuerda a sus clientes para que suban con seguridad. Los trozos de hielo desprendidos por la gente que está subiendo caen con violencia sobre nosotros. Esperamos nuestro turno en la cuerda fija. Pero en la montaña ya se sabe, en cuanto te paras cinco minutos te da frío. Y qué frío a 4000m. Así que te empiezan a entrar las prisas por subir.

Pedro sube primero y yo espero. Tras unos minutos, el largo de cuerda que llevamos entre nosotros se agota. Desde los pies de la rimaya ya no puedo ver a Pedro. Tampoco puedo oírle. Tengo mucho frío y empiezo a escalar la rimaya. El hielo está duro pero los piolet que llevo lo muerden con fuerza. Un resbalón aquí y no hay manera de parar. Sólo espero que no se desprenda la placa de hielo sobre la que estamos. Se escuchan las voces de la gente en todos los idiomas. Trozos de hielo siguen cayendo como cuchillos. Espero que no me dé ninguno. Hay demasiada gente. Esto en un sálvese quien pueda y me doy cuenta de que aquí nadie va a ayudar a nadie. Así que estamos él y yo para salir de aquí. Veo un guante pasar cayendo a mi lado. Pienso: por lo menos no lleva mano dentro. Esto es el desembarco de Normandía. Con todas las prisas he cometido un error importante: a pesar de ir asegurado a la cuerda fija, no me he dado cuenta de que Pedro está a punto de llegar a unas rocas donde puede asegurarse y asegurarme a mí desde ahí. Pero no le he dado cuerda y no puede llegar si yo no sigo subiendo. Yo ya estoy metido en el fregao de pies y manos por lo que ya no le puedo dar cuerda. Durante unos cuantos metros, ambos subimos a la vez. Si alguno cae, quedaremos colgados en contrapeso. No es lo ideal pero menos es nada. Ya juntos en una reunión en las rocas veo que Pedro tiene sangre en la cara. Un buen trozo de hielo desprendido de más arriba le ha dado en la cara mientras subía. Pero parece que no es grave.

Una vez se llega y se superan las rocas, queda otro tramo un poco más corto antes de llegar al collado. Este último tramo también es de hielo a unos 50 grados pero hay unos escalones hechos de los días pasados. Con una buena capa de nieve todo hubiese sido todo más fácil pero hemos venido en una época del año demasiado tardía. Una vez arriba echo la vista atrás: está amaneciendo. Después de este ejercicio de supervivencia, me siento más vivo que nunca.

Amanece sobre el Mont Maudit

Sé que a partir de aquí la ruta es mucho más sencilla técnicamente. Tan sólo el cansancio acumulado y la altitud pueden ser un obstáculo. El camino desciende ligeramente hasta el Col de la Brenva, donde nos paramos a abrigarnos más: a pesar de haber salido el Sol, el viento ha empezado a soplar y tenemos que echar mano del abrigo de plumas. También necesito comer algo: un par de plátanos casi congelados. Nos queda el último esfuerzo, una larga y penosa subida hasta la cima. La cual no se divisa pues la inclinación decrece en la parte final. Y eso desespera un poco porque se hace interminable. No sé cuanto queda, echo la vista arriba, ya tiene que quedar poco, y así a cada zig-zag. Pero estoy contento porque la aclimatación ha funcionado; los meses de entrenamiento se notan. Desde hace mucho rato sé que voy a llegar. No tengo dudas como la otra vez. Sólo es cuestión de tiempo. Un poco más. Estamos por encima de 4500m y cuesta respirar (me recuerda a cuando tengo alergia y los pulmones se bloquean). Inspiro con todas mis fuerzas, el aire no entra.

En una de estas, una vez más hecho la vista arriba y veo las cabezas de gente asomando: paradas, de perfil, de cara. Está claro que no suben por lo que deduzco que ¡estamos en la cima del Montblanc! Una vez más lo hemos hecho. Pedro mira su reloj: son las 08:30 y hemos tardado seis horas y media. En estos momentos me invade una alegría especial. Llevaba muchos meses (¿años?) queriendo hacer esto y ahora estoy aquí arriba, después de haber pensado tanto en ello, de haberme imaginado tantas veces como sería este momento, después de tanta preparación, de tanto esfuerzo...

Alpinistas llegando a la cima por la ruta de Goûter

En la cima, Descansamos un poco, sentados al abrigo del viento. Llamo a Rakel (esta vez encuentro cobertura en la cima) para tranquilizarla y comemos algo. Y tras la sesión de fotos emprendemos el camino de bajada por la ruta de Goûter. Sin más complicación que una fuerte e incómoda ventisca que se levanta por toda la arista y que dificulta bastante la subida a los que aún llegan. Pasamos ya el refugio Vallot y puedo mirar atrás y ver, por fin, parte de la ruta que hemos hecho de subida. Continuando con la bajada, pronto veo que el refugio de Goûter tiene una nueva edificación algo futurista situada un poco más arriba del antiguo. Podrá albergar muchas más personas. Hay un helicóptero que no deja de hacer pasadas alrededor filmando. Debe ser para algún reportaje. El antiguo refugio creo que quedará como refugio de invierno (no guardado).

Queremos bajar hasta abajo de un tirón pues mañana por la mañana sale nuestro avión de vuelta. Eso supone bajar hasta la estación de tren de Nid d'Aigle a 2372m. Pero nos hemos enterado que el tren no está llegando hasta tan arriba por las obras de estabilización del glaciar de Tête Rousse. Tendremos que bajar hasta la parada de Mont Lachat a 2074m (entre la de Bellevue y Nid d'Aigle). Vamos a tener que bajar un desnivel de ¡2700m! Todo un rompe piernas después de la que llevamos hoy pero no queda otra.

La bajada por la arista del grand couloir se hace lenta pues hay mucha gente en ambos sentidos. Pero no hay prácticamente hielo. El Sol da de lleno y bajan las rocas constantemente así que cruzamos a todo correr el corredor. Una vez a salvo, una coca-cola para celebrar en el refugio de Tête Rousse. El resto del camino no tiene mucho interés. Está prohibido caminar por la vía del tren a pesar de que no circule así que tomamos un sendero en dirección al Mont Lachat que baja hasta la estación del mismo nombre donde por fin cogemos el tren de vuelta.

Gente subiendo y bajando por el grand couloir

Dicen que uno no es alpinista hasta que no sube al Montblanc por la ruta des trois monts. El resto de las fotos están en este enlace. ¿Qué se necesita para esta ruta? Muy buena forma física, aclimatación a la altura y experiencia en alta montaña son imprescindibles. Es una ascensión dura y extenuante.  Es muy popular y todos los años hay accidentes. Para mí, lo vuelvo a decir, hay demasiada gente. Ni lo intentes si el tiempo no es estable. El grado de dificultad depende de a quién le preguntes. Yo creo que la ruta es en general PD o PD+ pero pienso que el tramo último hasta llegar al Col du Mont Maudit es AD (en las condiciones de hielo que lo encontramos nosotros). A parte de todo el material habitual yo recomendaría un par de piolets técnicos para superar ese tramo. Aunque he visto a los guías subir con tan sólo uno de travesía. Según el nivel de cada uno...

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